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Software libre: De la independencia a la posibilidad de buenos negocios

Software libre: De la independencia a la posibilidad de buenos negociosCopiar, mejorar, distribuir, modificar. Esas son las máximas de los desarrolladores y usuarios de software libre (SL) que pugnan por mantenerse al margen de las grandes empresas de informática, casi como un motivo de militancia, de no sumisión ante los gigantes del mercado.

De libertad

El desarrollo de SL tiene sus inicios en las décadas del ’60 y ’70 del siglo pasado, en ámbitos universitarios de Estados Unidos, cuando todavía la informática no era un fenómeno masivo. En esos círculos cerrados, los programas de computación circulaban sin restricciones entre los usuarios. Eran épocas en las que surgió el germen de lo que luego sería Internet: el sistema Arpanet, un circuito cerrado de sistemas informáticos para el intercambio de información académica.

Uno de los pioneros del SL es Richard Stallman, impulsor del sistema operativo libre GNU y actualmente uno de los principales activistas pro libertad de programas. El programador es el creador del término “copyleft”, contrario al tradicional “copyright”. “Left”, en inglés, significa izquierda: una declaración de principios.

Eran épocas en las que surgió el germen de lo que luego sería Internet: el sistema Arpanet, un circuito cerrado de sistemas informáticos para el intercambio de información académica.
Circula por la web una suerte de leyenda en torno a Stallman y lo que luego sería la primera experiencia de SL. Graduado de físico en Harvard, el programador se hartó de soportar el atascamiento permanente de una impresora en su trabajo y mejoró el sistema del aparato para evitar obstrucciones en la labor diaria. Todo luego que la empresa dueña del software de la impresora se negara a brindarle el código fuente para solucionar el problema.

Tras la experiencia, ya entrada la década del ‘80 irrumpieron las empresas de sistemas en el mercado y se inició la etapa de la limitación a través de las licencias.

Si bien las trabas para la circulación de los programas se mantienen vigentes (por ejemplo, Microsoft acusó a empresas de SL de violar sus licencias) la irrupción de los programas abiertos trajo aire fresco a la industria delsector. De esa manera, los usuarios que desearan mantenerse al margen de las grandes empresas de computación podrían hacerlo sin desembolsar dinero. Una liberación que tiene costados de militancia.

Las cuatro libertades

Para los programadores de SL existen cuatro puntos centrales en su cruzada que, en la jerga, denominan “cuatro libertades”.

Según el sitio de la Asociación Civil Software Libre Argentina (Solar), las libertades son la de “usar el programa, con cualquier propósito”, la de “estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades”, la libertad de “distribuir copias, con lo que puede ayudar a otros” y la de “mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie”.

“Se entiende como SL a aquellos programas informáticos que pueden usarse, copiarse, modificarse y distribuirse legalmente. Esto permite un modelo de desarrollo, crecimiento y sustentabilidad diferente al modelo más conocido del software no-libre, o privativo/propietario, donde las empresas-autoras restringen la copia y penalizan el compartir”, explica a Notio Martín Olivera, integrante de Solar.

Tres de los principales ejemplos de SL masificados en el mundo son los sistemas Linux, Mozilla Firefox y OpenOffice. “Se genera un ecosistema de servicios, innovación y desarrollo diferente, más inclusivo y competitivo”, apunta Olivera.

En Argentina, las empresas dedicadas al desarrollo de programas públicos se nuclean en la Cámara Argentina de Empresas de Software Libre (Cadesol), una organización que se dedica a establecer negocios entre los emprendedores y los consumidores. Y sobran ejemplos de desarrolladores argentinos que ubicaron sus productos en buena parte del globo: ganadores de la beca de Soc que brinda Google, programadores de Python, Canonical (la empresa que realiza Ubuntu Linux), integrantes de Joomla.

Y otros con el sello 100 por ciento argentino, como las plataformas Ututo y Tuquito.

El uso público y una ley que espera

Si bien la gran mayoría de las firmas que desarrollan SL son pequeñas, medianas y hasta cooperativas, hay grandes empresas multinacionales que se dedican a la programación pública. Tal el caso de IBM o Red Hat: ésta última con un convenio vigente firmado con el gobierno nacional para el uso en oficinas públicas de software con código abierto.

Sin embargo, para los especialitas en SL, el porcentaje de programas abiertos en el Estado todavía es insuficiente: países como Brasil, Francia, Rusia o Estados Unidos cuentan con políticas públicas para la creación de SL y el uso masivo de los programas.

“En el Estado se utiliza mucho SL, pero son pocos los casos donde se devuelve a la comunidad”, indica Olivera. Sí hay expresiones en ámbitos académicos como la plataforma SIU-Toba o el software para televisión digital Ginga, en la Universidad Nacional de La Plata. Lo mismo sucede, por ejemplo, en la Municipalidad de Rosario que utiliza SL para trámites tributarios.

“En la práctica se usa mucho SL pero con poco respaldo institucional. No hace mucho que se está hablando seriamente sobre el tema”, dice Sebastián Bassi, especialista en Biotecnología e integrante de Solar.

“El SL ya es parte del ecosistema del software, a esta altura no tiene mucho sentido hablar de una industria de software privativo separada de la del software libre”, agrega Bassi en conversación con Notio.

En el Congreso de la Nación espera tratamiento una ley impulsada por el legislador del bloque Solidaridad e Igualdad (SI), Eduardo Macaluse, que pretende la instalación de SL en todas las oficinas de la administración pública nacional. Presentada en marzo (en rigor, se trata del reimpulso de varios proyectos que se iniciaron en 2002) la norma tiene giro a tres comisiones pero en ninguna fue tratado.

El propio Stallman estuvo en el anexo de la Cámara de Diputados junto a Macaluse para darle mayor empuje a la iniciativa. Pero todavía nada sucedió.

“No se prioriza el tema del SL. En parte porque las grandes empresas tienen una gran incidencia y un gran poder de lobby”, dice el legislador a Notio.

Según fuentes legislativas, el proyecto no está entre las prioridades. Mientras, el uso casi exclusivo de los programas privativos sigue dándose en la órbita estatal. “Por más que Windows entregue gratuitamente el software a las oficinas públicas no se trata de una concesión filantrópica, sino de una imposición cultural”, opina Macaluse. Para el diputado, la empresa de Bill Gates tiene una “extensión ilimitada dentro de la órbita estatal de los países subdesarrollados”. A su vez, Macaluse calificó a la industria informática como de “concentrada” y “oligopólica”.

En ese marco, el legislador es escéptico con el futuro de la iniciativa: “La discusión por el SL sería el correlato a lo que sucedió con la Ley de Medios. La diferencia es que el gobierno nunca se peleó con Microsoft, pero sí con Clarín”.

“Seguiremos presentando el proyecto de ley cuántas veces haga falta. Si nosotros no estamos más, lo harán quiénes nos continúen. Es una discusión que tiene que darse”, concluye.

Historias de traspasos

Si bien muchos evitan rotularse como “militantes” del software libre, los usuarios de programas abiertos cuentan con un perfil que busca la liberación de las grandes empresas informáticas.

Empecé usando DOS, luego Windows 3.1 hasta llegar al XP. Pero me cansé de pelear contra virus, formateos y todos los demás problemas, hasta que me pasé definitivamente a Linux.
“Cuando todo recién comenzaba, los programas tenían muchos problemas y pocos los conocían. En ese momento tenías que ser militante radicalizado”, recuerda Olivera, que optó por ser usuarios exclusivo de SL.

“Al comienzo para mí era todo chino básico. En la actualidad cambió mucho todo y prácticamente hoy uso solamente Linux”, sostiene.

Sin embargo, Olivera se despega del papel romántico de los usuarios de SL: ”Tampoco es la solución para todos los problemas de todas las personas. Un diseñador grafico se sentirá más cómodo con Photoshop sobre Windows o sobre Mac que usando Linux. Un arquitecto usará Auto-CAD porque no tiene reemplazo en Linux. Pero salvando asi este tipo de casos, Linux es una opción viable hoy en día y en muchos casos es sin duda la mejor opción”, subraya Olivera quien ya no cree en las “actitudes extremistas” de los usuarios de SL.

Por su parte, el fotógrafo Javier Conles también migró al software abierto hace dos años y no lo abandonó más.

“Cada vez que hablás con alguien y te cuenta sus problemas con sus PC uno está firme intentando hacer que "vean la luz" y se pasen al lado libre”, dice Conles quien optó por las PC's a inicios de los 90's.

“Empecé usando DOS, luego Windows 3.1 hasta llegar al XP. Pero me cansé de pelear contra virus, formateos y todos los demás problemas, hasta que me pasé definitivamente a Linux”, agrega.

“Muchos nos ven como rebeldes al sistema, en el fondo algo de eso creo que hay, ya que cuando le tomás el gustito a lo libre no querés volver a lo otro”, admite Conles.

Fuente: notio

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Última actualización el Martes, 14 de Diciembre de 2010 11:08
 
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